MobiCINÉ echa a rodar la magia de la gran pantalla por las comunidades de Senegal

El reflejo de la pantalla ilumina las caras de los habitantes del pueblo de Makhana, en las afueras de Saint Louis. La luz del proyector sorprende a quienes están aún en casa, que se apresuran en salir a ver la película. Una gran tela y dos altavoces decoran la plaza del pueblo esta noche. Las 80 personas que ocupan el lugar, sin embargo, apenas reparan en lo que les rodea: se encuentran ya absortas en la historia que ha cobrado vida en la pantalla.

Detrás del proyector, Gnagna Ndiaye repasa unas notas, apoyada en un triciclo motorizado donde puede leerse: “MobiCINÉ: el cine cerca de ti”. Esta sanluisiana de 34 años es la artífice del viaje que ha llevado la gran pantalla en una unidad móvil hasta Makhana. La acompaña Khady, encargada de comunicación del proyecto.

Figura 1: Gnagna y Khady instalan una sala de cine en el pueblo de Makhana

Han tenido un día laborioso: en la mañana se han dado cita en su local de Saint Luis para verificar el material; visionar una vez más la película y preparar la guía del debate. Han llegado puntuales a Makhana para montar la sala al aire libre, instalar los equipos y preparar la proyección.

En el papel, Gnagna ha plasmado algunas ideas para la sesión de cierre de la proyección. ¿Qué nos dice la historia de la película? ¿Por qué es peligrosa la migración irregular? ¿Qué alternativas hay para la migración irregular? A través de la historia, los niños de Makhana reflexionan sobre un tema que a todos preocupan, pero rara vez se pueden abordar abiertamente.

Figura 2: Ndeye Marianne Diop, directora del Centro Cultural de San Luis recibe nuevos equipos durante la primera fase del proyecto

Como Gnagna y su equipo en Makhana, seis otros equipos de MobiCINÉ crean espacios de reflexión y disfrute cinematográfico en varias regiones de Senegal. La misión de este proyecto es llevar el poder de la narrativa audiovisual a los barrios y aldeas donde el cine es un bien escaso.

“MobiCINÉ ofrece una respuesta innovadora a un gran problema del cine en África: la desaparición de las salas de cines y el número de películas africanas inaccesibles para los africanos”, afirma Babacar Sall, administrador cultural colaborador del proyecto.

Moverse para no morir

Fue Albert Einstein quien escribió a su hijo Eduard en 1930: “La vida es como andar en bicicleta. Para mantener el equilibrio, debes seguir moviéndote». No se refería al cine, obviamente, que para aquellos años estaba en pleno esplendor. En medio de una modernidad articulada en torno a la cultura de masas, el cine tenía en la época los pies bien plantados.

Un contexto muy diferente es el de 2021, donde el consumo cinematográfico en la gran pantalla alcanza por otro año los números rojos. Globalmente, la pandemia del COVID-19 no ha hecho más que acelerar lo que parecía ya una muerte anunciada, arremetiendo contra unas salas ya cercadas por las plataformas de streaming.

En Senegal, sin embargo, no hizo falta una pandemia o una revolución tecnológica para que desaparecieran las grandes salas de cine. Fue la piratería la causa de que entre el inicio de los 90 y el 2020, las salas de Dakar pudieran contarse con una mano, a pesar de ser Senegal la cuna de premiados y prestigiosos realizadores. Por eso, el cine en Senegal tuvo que montarse sobre ruedas para vivir rodando por los pueblos y barrios del país.

MobiCINÉ: el cine sobre ruedas

Figura 1 MobiCINÉ Senegal transforma el acceso y la distribución de películas, acortando la cadena de valor de la industria cinematográfica.

MobiCINÉ nació hace diez años en Dakar, con siete unidades móviles de proyección en centros culturales, escuelas y espacios públicos. En 2017 fue seleccionado, entre otros 227 proyectos, como beneficiario del Fondo Internacional para la Diversidad Cultural (FIDC) de la UNESCO por su carácter innovador y su abordaje de un eslabón complejo de la industria del cine como es la distribución». Este apoyo permitió expandir el proyecto “MobiCINÉ: Transformando la distribución y el acceso al cine” por otras regiones, donde se había incrementado la demanda de proyecciones de cine. Varias unidades móviles fueron creadas como resultado en Saint-Louis, Matam, Kedougou, Ziguinchor, Kaolack y Thies, con un repertorio de más de 50 películas, de las cuales el 87% eran africanas.

Youssouf Diatta, colaborador de MobiCINÉ como Director del Centro Cultural Regional de Kédougou en aquel entonces, explica como el proyecto fue muy bien acogido por las autoridades locales, los actores culturales y la población en general: “Ha contribuido a democratizar el acceso a las películas en las zonas rurales, empoderar a los jóvenes en la gestión de las unidades móviles de distribución de películas y crear puestos de trabajo.

El apoyo financiero de la UNESCO permitió reclutar a 60 emprendedores que gestionaran dichas unidades y formarles en temas como gestión de proyectos, recaudación de fondos, comunicación y tecnologías de difusión móviles.

Por y para el cine

Apasionada por las artes escénicas, Gnagna ha pisado varios escenarios africanos y europeos como actriz de teatro y de cine, y también como asistenta de realización. Su sueño era administrar una empresa cultural que contribuyera a movilizar a los jóvenes de su comunidad y al mismo tiempo ganar estabilidad financiera. En una reunión del Centro Cultural Regional de Saint-Louis conoció MobiCINÉ y después de una capacitación de diez días, fue nombrada coordinadora del proyecto en la región de Saint-Louis.

“El proyecto me ha permitido evolucionar en el medio cinematográfico al tiempo que me gano la vida, ya que nos da a mí y a mi equipo un ingreso estable”, afirma Gnagna.

Figura 4: Los seis directores de los Centros Culturales Regionales reciben materiales de proyección en representación de los jóvenes operadores regionales de Thiès, Ziguinchor, Kaolack, Matam, San Luis y Kédougou

Como ella, varios profesionales de la cultura han encontrado nuevas oportunidades socioeconómicas. “Las antenas han creado también numerosos puestos de trabajo, mejorando así la vida cotidiana de los participantes y sus familias. Quienes han recibido formación y apoyo como parte de MobiCINÉ han conseguido fortalecer sus actividades y desarrollar sus proyectos personales” afirma Rokhaya Daba Sarr, directora del reconocido festival Africa Fête y formadora del proyecto.

Boucounta Mbaye, coordinador regional del proyecto en Thiès, sueña con extender el proyecto al resto de regiones de Senegal y ampliarlo con unidades similares de teatro móvil. “Mi madre no paraba de pedirme que la llevara a una sala de cine en Dakar ya casi desaparecida. Desde que puedo organizar las proyecciones en mi barrio, ella puede ver las películas con sus amigos, ¡y encima me ahorro el dinero de la gasolina!” afirma entre risas.

Desde un productor hasta una persona en un barrio de Senegal, el camino que transita un producto cinematográfico puede ser largo y accidentado. MobiCINÉ acorta las distancias fortaleciendo toda la cadena de valor de la industria del cine en Senegal. Su sistema de distribución garantiza los beneficios a los titulares de derechos de autor y productores africanos, al tiempo que reestructura un mercado deteriorado por el cierre de cines.

En pequeños grupos, vuelven los habitantes de Makhana a casa, con las emociones a flor de piel por la película y el debate de hoy. Gnagna y Khady guardan cuidadosamente el material en el triciclo, con la ayuda del conductor y arrancan el motor rumbo a Saint Louis. Las despedidas son difíciles; ya lo saben. Pero como una parte de ellas, el cine no vuelve del todo en ese triciclo: su semilla germina en los corazones de Makhana. 

*Este artículo ha sido producido en el marco del proyecto Desarrollo de una estrategia de comunicación y el plan de implementación, así como los servicios de implementación de la estrategia, para la UNESCO. Se produjeron 13 artículos sobre el impacto humano para su difusión en la página web y las redes sociales de la UNESCO. Las historias destacan los proyectos implementados por la UNESCO (incluido el Fondo Internacional para la Diversidad Cultural) y el impacto logrado en los beneficiarios a través de un enfoque «IAI», al centrar la atención en el Problema, la Acción y el Impacto. GlobalCAD ​​aprovechó directamente a los beneficiarios en base a los contactos facilitados por la UNESCO para obtener sus testimonios y archivos multimedia relacionados con los proyectos.*

Amanda Ortiz
Amanda Ortiz
Amanda es una practicante de comunicaciones en GlobalCad.