La gran muralla verde de África es un impulso para la prosperidad, la paz y la sostenibilidad

Foto: Daniel Tiveau/CIFOR en Flickr (CC BY-NC-ND 2.0)

Con la COP26 y los compromisos mundiales en la lucha contra el cambio climático en marcha, ha llegado el momento de que los países se responsabilicen plenamente de sus agendas medioambientales. Y muchos lo están haciendo, con los países en vías de desarrollo tomando la delantera de varias maneras. Estos países suelen ser los que menos contribuyen a la degradación del medio ambiente en todo el mundo, pero los que más la sufren.

Entre las iniciativas para revertir el cambio climático que se extienden por nuestro planeta, destaca la Gran Muralla Verde de África (GGW, por sus siglas en inglés). Se trata de una iniciativa liderada y asumida por africanos con una clara ambición: generar un cinturón de árboles de 8.000 km de longitud que abarque desde Senegal en el oeste hasta Yibuti en el este.

Una vez terminado, se convertirá en el mayor esfuerzo medioambiental y de desarrollo del continente, con un tamaño y un impacto visual incluso mayores que los de la Gran Barrera de Coral de Australia.

Lanzada en 2007 por la Unión Africana, la iniciativa fue concebida originalmente para detener el avance del Sahara y combatir la desertificación inducida por el cambio climático.

Incluye los 11 países seleccionados como zonas de intervención, a saber, las naciones vecinas del Sahel: Senegal, Mauritania, Malí, Burkina Faso, Níger, Nigeria, Chad Sudán, Eritrea, Etiopía y Yibuti. A ellos se suman otros 10 países participantes, en concreto: Ghana, Camerún, Argelia, Benín, Cabo Verde, Egipto, Gambia, Libia, Somalia y Túnez.

Numerosas organizaciones internacionales apoyan también la iniciativa desde diversos ámbitos, como agentes de financiación climática (Fondo Verde para el Clima y Fondo para el Medio Ambiente Mundial), los bancos de desarrollo (Banco Africano de Desarrollo y Banco Mundial), las agencias de cooperación bilateral (Agence Française de Développement), las organizaciones de la ONU (Organización para la Agricultura y la Alimentación) o la Unión Europea.

La Gran Muralla Verde de África se extiende desde Senegal en el oeste hasta Yibuti en el este. Fuente: Gran Muralla Verde

El GGW tiene tres objetivos principales: restaurar 100 millones de hectáreas de tierras degradadas, secuestrar 250 millones de toneladas de carbono y crear 10 millones de empleos verdes en zonas rurales, según la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD).

En poco más de una década, la Gran Muralla Verde ha pasado de ser una iniciativa de plantación de árboles a un programa integral de desarrollo rural con 18 millones de hectáreas de tierra restauradas y 350.00 puestos de trabajo creados. La Muralla también incluye un acelerador que facilita la financiación, la creación de capacidades y el seguimiento del progreso de la iniciativa.

Sin embargo, la plantación de árboles para frenar la desertificación es apenas un brote diminuto en el frondoso bosque de oportunidades que ofrece la Gran Muralla Verde. De hecho, esta intervención basada en ecosistemas está preparada para convertirse en un aliado sustancial en los esfuerzos contra el cambio climático.

Instrumentalizados por medio de la iniciativa de la ONU REDD+ (Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de los Bosques), los bosques son sumideros de carbono cruciales y éste no sería una excepción. El potencial de adaptación al cambio climático y, más concretamente, de adaptación basada en los ecosistemas, también es alentador.

Además, el Muro puede desencadenar un poderoso impacto socioeconómico en las comunidades vecinas del Sahel, deterioradas por los persistentes conflictos, la sequía, el terrorismo, la escasez de alimentos y otros males recurrentes.

La iniciativa apoyará a las comunidades para que cultiven tierras fértiles, amplíen sus oportunidades económicas, mejoren su seguridad alimentaria obteniendo alimentos de los bosques o desarrollando cultivos climáticamente inteligentes, y mucho más. Se trata de un ejemplo de libro de una solución basada en la naturaleza, que convierte los ecosistemas forestales en una palanca clave para el bienestar humano de forma sostenible y rentable.

De hecho, quizá uno de los resultados más destacados del GGW, una vez completado, sea la forma en que da ejemplo de forma contundente. La iniciativa está en posición de convertirse en un ejemplo de sostenibilidad en el continente africano y en todo el mundo, facilitando el tan necesario cambio de paradigma en la forma en que la humanidad se relaciona con la naturaleza.

Con ello se consigue la movilización de fondos verdes y climáticos, la capacitación de las comunidades locales en la gestión sostenible de la tierra, la mejora de la seguridad alimentaria, el desarrollo de prácticas innovadoras como la agrosilvicultura y muchos otros ejemplos sobre cómo explotar el poder de la naturaleza para la humanidad.

En definitiva, en una región asolada por los conflictos y las migraciones forzadas, a menudo desencadenados por la lucha por los escasos recursos naturales, el GGW podría aunar paz, prosperidad y sostenibilidad, y de este modo provocar una conmoción en todo el mundo. Ahora, con el apoyo adecuado, los países africanos tienen una brillante oportunidad ante sí mismos para demostrar a la comunidad mundial cómo el hombre y la naturaleza pueden trabajar juntos para resolver algunos de los mayores retos de nuestra generación.

Jorge se incorporó a GlobalCAD a través del Programa de Becas de Internacionalización de la Empresa del ICEX y trabaja como asistente técnico y de investigación.