La inclusión educativa: el último capítulo de la alfabetización mundial
Foto: GPE/Alexandra Humme en Flickr (CC)

«Un niño, un profesor, un libro, un bolígrafo pueden cambiar el mundo». Con esta célebre frase, la Premio Nobel de la Paz Malala Yousafzai resumió el poderoso impacto de la educación. Y de hecho, nuestro mundo ha experimentado una transformación profunda a medida que millones de personas logran la alfabetización y desarrollan su verdadero potencial. Mientras que en 1820 sólo el 14% de la población mundial sabía leer y escribir, ahora es el 14% de la población la que no sabe hacerlo, como destaca la OCDE en un informe que muestra la mejora radical del bienestar vital en el último siglo.

El ilustrativo progreso alcanzado en alfabetizar a la población mundial. Fuente: Our World in Data de OECD y UNESCO.

Tenemos muchas razones para ser optimistas. En 2019, las tasas de alfabetización en todo el mundo se situaron en el 86%, según el Banco Mundial, aumentando una media del 4% cada 5 años desde 1960. Este progreso incesante responde especialmente a la expansión de la educación básica, un derecho humano fundamental que ha permitido a millones de personas aprender a leer y escribir por primera vez.

Sin embargo, este espectacular crecimiento de la alfabetización se ha distribuido de forma desigual. Por un lado, Asia ha avanzado mucho en la educación de su población, al tiempo que saca a decenas de personas de la pobreza. El aumento de las tasas de alfabetización en India y China, por ejemplo, ha elevado el listón de la alfabetización mundial de forma sustancial.

Por el contrario, los Países Menos Adelantados (PMA) y, en particular, África subsahariana, siguen estando rezagados. Las Naciones Unidas alertan de que la mitad de los niños sin escolarizar viven en África subsahariana, mientras que la mitad de la población analfabeta mundial vive en el sur de Asia y una cuarta parte, en África subsahariana. Además, de los 750 millones de adultos que siguen siendo analfabetos, dos tercios son mujeres. Asimismo, las niñas corren un riesgo significativamente mayor de exclusión escolar que los niños.

De este modo, el éxito internacional en la lucha contra el analfabetismo en todo el mundo debe cobrar ímpetu si queremos lograr plenamente la Agenda 2030.

La necesidad de una educación para todos

La euforia por los espectaculares avances alcanzados hasta ahora no debe hacernos caer en la complacencia. El educador etíope Asfaw Yemiru lo sabía muy bien. Tal y como recoge The Economist, caminó descalzo desde su remota aldea natal hasta Addis Abeba con sólo 50 céntimos en el bolsillo y nueve años sobre sus hombros. La capital etíope, repleta de seductoras posibilidades, no tardó en catapultarle de mendigo callejero a alumno aventajado en la escuela primaria.

Resuelto a dar a otros las oportunidades por las que tanto luchó, Asfaw Yemiru cultivó esas semillas de cambio para crear una de las escuelas más renombradas del país, la Escuela Asra Hawariat para los Pobres. En 2020, más de 120.000 niñas y niños sacados de la calle pasaron por el umbral de esta impactante institución. Fallecido este año de 2021, Asfaw Yemiru no deja de ser un formidable ejemplo de los muchos líderes del Sur Global que lideran la del cambio en la alfabetización y educación globales.

Asfaw Yemiru fue fundador de la escuela más prestigiosa de Etiopía para niños de la calle. Foto: GPE/Alexandra Humme en Flickr (CC)

Además, es aquí donde el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4, «Educación de calidad» adquiere protagonismo. Este Objetivo, que estimula los esfuerzos para aprovechar el poder de la educación para el desarrollo, se compone de 10 metas principales. Éstas se centran en todo lo relacionado con la educación, desde la enseñanza primaria y secundaria hasta la formación técnica, la capacitación para el trabajo, las becas y los profesores. En particular, la meta 4.6 aborda la alfabetización y la aritmética.

De hecho, la integración del Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 como objetivo relacionado con la educación y la alfabetización en la Agenda 2030 apunta de manera crucial al poderoso vínculo entre pobreza y falta de educación. La alfabetización, tanto de adultos como de niños, sigue siendo una condición sine qua non para el desarrollo sostenible e inclusivo, y se nutre de los progresos de los demás ODS. La alfabetización se extiende a las numerosas dimensiones del desarrollo sostenible: la alfabetización de las niñas impulsa la igualdad de género; la alfabetización de los jóvenes aumenta directamente sus ingresos y expande sus oportunidades de empleo. Y esto fomenta otros Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, desde el ODS 5, «Igualdad de género» hasta el ODS 8, «Trabajo decente y crecimiento económico».

En definitiva, estos avances en materia de alfabetización y educación, encarnados en historias inspiradoras como la de Asfaw Yemiru, mandan un mensaje de gran impacto al mundo. Optimista por los avances logrados hasta la fecha pero consciente del margen de mejora que queda por delante, la comunidad mundial está preparada para redoblar sus esfuerzos en relación con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 y alcanzar la alfabetización mundial en los próximos años. No hay tiempo que perder. Debemos actuar ahora para convertirnos en autores del brillante logro de conseguir que todos los seres humanos sean capaces de leer y escribir.

Jorge se incorporó a GlobalCAD a través del Programa de Becas de Internacionalización de la Empresa del ICEX y trabaja como asistente técnico y de investigación.