La cultura como motor de resiliencia

Foto: Towards the Human City

La cultura siempre ha constituido un motor de desarrollo. Sin embargo, este hecho es, ahora, más evidente que nunca. El impacto de la pandemia del Covid-19 ha afectado al sector cultural en todo el mundo, lo que ha derivado en la cancelación de múltiples eventos culturales, así como en una paralización del sector de la economía creativa.

Este problema no solo ha tenido consecuencias a nivel económico, sino también en la esfera social y política, al afectar al derecho de acceso a la cultura, así como a los derechos de los/las profesionales de este sector.

Sin embargo, a pesar de que la cultura ha sido uno de los sectores más afectados durante la crisis del Covid-19, también es cierto que, a su vez, ha constituido uno de los motores más fuertes para hacer frente a esta situación sin precedentes.

De acuerdo con la UNESCO, durante el confinamiento, han sido millones de personas las que han encontrado en la cultura una “fuente de consuelo, bienestar y conexión”.

En este contexto, ahora más que nunca, es necesario reivindicar el rol de la cultura como motor de desarrollo y progreso humano, y para ello, las ciudades juegan un papel clave.

Con motivo del Día Mundial de la Diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo 2021, celebrado el 21 de mayo, recordamos la jornada “Cultura y Ciudades resilientes”, donde el ex-ministro de cultura de Brasil Juca Ferreira, el ex-alcalde de Barcelona Jordi Hereu y el Director de ONU-Hábitat para ciudades resilientes, Esteban León, debaten sobre el papel de la cultura en la resiliencia de las ciudades.