Encender la luz en la aldea global: desafíos del periodismo y el desarrollo sostenible

La noche del viernes 13 de noviembre del 2015, varios millones de personas agregaron a su foto de perfil de Facebook el filtro de la bandera francesa para mostrar su repudio a los ataques terroristas de París.

Sin embargo, pocos usuarios mostraron al menos tener noticia de un atentado con un saldo relativamente superior en el Líbano ocurrido pocos días después. El doble rasero para sopesar la gravedad de las noticias se ha llamado la jerarquía de la muerte y denuncia el hipócrita criterio de valoración con que estimamos las muertes en las diferentes partes del mundo.

 Mapa mundi trágico. Ilustración tomada de Facebook/El Espíritu de los cínicos

Periodismo en un mundo global

Los estudiantes de periodismo saben bien que la primera fase de procesamiento de la información es la valoración del carácter noticioso de un hecho. Todos los eventos no son “noticiables”, es decir, no merecen estar en la prensa. Los criterios para definir cuál noticia se publica y cuál no, son los “valores noticia”.

Repasemos algunos de los tradicionales: novedad, imprevisibilidad, evolución futura de los acontecimientos, grado de importancia y gravedad, proximidad geográfica y magnitud.

Estos “valores noticia” implican que el último partido del Barça, una investigación policial o un suceso que ha ocurrido en la ciudad donde vives tiene más relevancia informativa que cualquier hecho que ocurre en una ciudad desconocida para ti, a veces incluso si este ha sido “grave”.

Sin embargo ¿es posible continuar pensando los criterios de proximidad como se entendían en el siglo XX?

En un mundo cada vez más global, donde cada punto del planeta es alcanzable en menos de 24 horas, las experiencias y referentes de las generaciones más jóvenes son mucho más globales que las de sus padres.

Los problemas del mundo, también. La crisis de los refugiados es una prueba: Las consecuencias de la guerra, el hambre y siglos de colonialismo traspasan las barreras nacionales y se instalan en tierra de todos.

El mundo avanza a trompicones cargando el divorcio entre estructuras locales (la política; los medios tradicionales, las instituciones educativas) y dinámicas globales (el mercado, las migraciones, la tecnología).

La solución pasa por la capacidad de crear un ecosistema de comunicación (y comunicación significa “diálogo”, no “telecomunicaciones”) donde compartamos códigos y comprendamos los valores y condicionantes desde el que nos hablan los otros.

Las aplicaciones informáticas y las plataformas de redes sociales no son suficientes para crear lazos de unión entre ciudadanos y culturas a nivel mundial. Necesitamos comprender los problemas y las necesidades de los otros, nuestros vecinos en la aldea global.

El periodismo del miedo

El periodismo tradicional suele destacar el “suceso” que tiene un impacto negativo en la vida de sus lectores, en lo inesperado, lo que rompe el orden y la estabilidad. La televisión, sedienta de imágenes, se interesa particularmente en la cobertura de riesgos ligados a desastres y sucesos que generan impacto visual. Por ejemplo, los vertidos químicos causan menos muertes que el tabaco o el uso del amianto (abestos) y, sin embargo, reciben mucha mayor cobertura en ese medio.

La información que consumimos está enmarcada por el concepto del riesgo, como lo explica Ulrich Beck. El discurso del riesgo proporciona una lógica de funcionamiento social ligada a la detección del peligro y la disposición de estrategias para combatirlo. Al parecer, también estamos neurológicamente cableados para atender a las amenazas y al conflicto. En ese sentido, las noticias que formulan una amenaza grave y clara y una necesidad de respuesta urgente, son las que suelen atraer la atención de la gran mayoría.

Las noticias sobre derrames de petróleo suelen tener gran cobertura y atención mediática. Esta imagen Pavel Shevtsov ilustra el vertido de 500 toneladas ded petróleo en el Río Dulov, Rusia. Fuente: Reuters 

El editor de the Daily Telegraph, Tony Gallagher, afirma “Si tuviéramos que proporcionarles a los lectores una dieta de [noticias positivas], pronto descubrirían que es un lugar bastante aburrido para vivir.

Nuestro mostrador de noticias verá hasta 2,000 historias por día, menos de 100 ingresarán al buzón y, por su naturaleza, serán extraordinarias.

La noticia es áspera, es sombría, es emocionante, [los lectores] quieren sorprenderse con lo que están leyendo”[1]. Otro editor senior de un diario afirmaba: “Lluvia ácida, desechos peligrosos… son esas grandes historias burocráticas que hacen que hacen dejan a la gente un poco perdida. No hay una solución clara, no hay un impacto claro. No son sexy.”[2]

En resumen, puede decirse que los medios suelen perseguir eventos (negativos, cercanos) para hilvanar sus historias centradas en problemas “aquí y ahora”, con un sujeto determinado, en lugar a procesos más complejos donde no hay un único agente desencadenante o una solución específica.

 “El síndrome de la rana que no sabía que estaba hervida”

 El enorme impacto de la deforestación, como proceso paulatino y causado por diversas causas, es difícil de ilustrar a través de imágenes y titulares. (Satellite analysis reveals that since 2000 an area equal to 50 football pitches has been destroyed every minute since 2000, The Guardian). Fuente: The Guardian

El hecho de que la atención del público “se pose” en aquello que le resulta familiar o amenazante nos pone en la situación de “la rana que no sabía que estaba cocida”. La parábola es la mejor ilustración de que los problemas que avanzan paulatinamente y sin una señal de alarma son los más graves.

Como el cambio climático, la pérdida de la biodiversidad, el hambre, el SIDA, la deforestación, el ascenso de los discursos del odio: estos no son problemas desconocidos, pero a falta de una manifestación “fuera de lo normal”, de ellos se habla insuficientemente: no hay un edificio al que dirigirse, no hay una manifestación que organizar o un homicidio al que darle seguimiento…

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible son un gran paso en el establecimiento de metas globales para luchar contra los principales flagelos del mundo. Se basan en la confianza en que la colaboración y el compromiso internacional son capaces de plantear estrategias de transformación a escala global.

Pero “sin confianza no podemos enfrentar los complejos desafíos de nuestro planeta”, como ha dicho el Secretario General de las Naciones Unidas António Guterres. Para construir esta confianza hace falta una ciudadanía informada y consciente sobre los problemas que le afectan más allá de su entorno inmediato.

Periodismo y desarrollo humano sostenible

Para atender a la necesidad de acompañar los esfuerzos en materia de desarrollo, algunos medios empiezan a acoger secciones o medios adjuntos especializados en la cuestión del desarrollo humano global. Estos medios plantean cuestiones a las que el periodismo clásico no responde, atrapado en los criterios clásicos de noticiabilidad.

El periodismo centrado en el desarrollo global es transversal: requiere narrar, contextualizar y analizar aspectos científicos, sociales, políticos, culturales, ambientales y éticos. Tiene el reto de generar nuevas agendas, pero también nuevos “marcos” de atención y comprensión de la información, apelando a un ciudadano del mundo, responsable, capaz de ir más allá de los discursos del miedo y de patrones de atención pasivos.

Dos ejemplos son la sección Global Development de The Guardian y la revista Planeta Futuro de El País. Ambos medios han sido lanzados con un apoyo económico inicial de la fundación Bill y Melinda Gates con una garantía total de independencia y el compromiso de búsqueda de financiación alternativa al cabo de los primeros cuatro años.

En ambos casos, se cubren los desafíos ligados al género, el hambre, la infancia, enfermedades, alimentación, contaminación, entre muchos otros temas claves para el desarrollo global. A menudo, la cobertura se basa en la colaboración con organismos de desarrollo trabajando en el terreno para obtener enfoques atractivos y visibilizar historias de transformación social.

De esta manera Planeta Futuro ha creado convenios con la FAO, la OMS y el BID, entre otras organizaciones, en aras de ofrecer información sistemática, desde un enfoque humano y bien documentado de los principales retos del desarrollo.

No hace falta recurrir a imágenes devastadoras para informar sobre el desarrollo. De hecho, estas a veces no logran ilustrar problemas que son complejos. Las oportunidades que brindan las herramientas digitales permiten generar gráficos atractivos a partir de análisis de datos e información, como las infografías y animaciones. Asimismo, se utilizan ilustraciones que permiten destacar brechas u otras problemáticas.

Fragmento de Infografía «821 millones de personas están subalimentadas en el mundo». Fuente: Planeta Futuro

Otra estrategia para informar este tipo de asuntos es la creación de metáforas visuales: “la huella ecológica” es un ejemplo de una metáfora ya posicionada que resulta muy útil para pensar un fenómeno que puede resultar difícil de entender para el público común.

Asimismo, el éxito de este tipo de periodismo pasa por ilustrar conceptos abstractos como puede ser el de “resiliencia”: «‘Piensa en un terremoto. En función de cómo de fuerte sea una casa, aguantará o colapsará.

No podemos cambiar la intensidad del seísmo, pero sí la resistencia de la vivienda’. Explica Stamoulis que lo mismo hay que hacer con las personas: prepararlas para lo peor” (El País, Planeta Futuro). O explicar las consecuencias del cambio climático: “El primer país al que puede engullir el mar por el cambio climático” (Planeta Futuro).

El uso de analogías con procesos más visuales  resulta interesante a la hora de explicar fenómenos complejos y permitir al lector ponderar la gravedad de fenómenos paulatinos, no ligados a un suceso determinado. “Safe toilets help flush out disease in Cambodia’s floating communities” (The Guardian)

Hacer referencia a resultados de estudios, la ocasión de días internacionales o conferencias son otras estrategias para llevar a la agenda pública los temas sensibles al desarrollo. “A promise on Paris agreement emerges as world ‘wavers’ on climate action” (The Guardian).

Narrar historias desde otro enfoque no es una suerte de periodismo iluminado o alternativo exactamente; se trata simplemente de hacer cuajar nuevas historias, temas y enfoques en una narrativa de calidad.

Los reportajes de la sección de desarrollo global de The Guardian han sido nominados a los premios One World Media y Planeta Futuro ha obtenido el premio SERES, el European Investigative Journalism Award y el Accenture Award for journalism in innovation, este último por el reportaje 23 inventos que pueden mejorar la vida de millones de personas, entre muchos otros.

Un periodismo que enciende la luz

Son tiempos difíciles para el periodismo, porque el reto que le ha servido el mundo no es nada fácil: informar y crear entendimiento en la torre de Babel, donde todos hablamos un lenguaje diferente y tenemos un ángulo distinto de los problemas del mundo.

Riszard Kapuscinski afirmó que “el trabajo de los periodistas no consiste en pisar las cucarachas, sino en prender la luz, para que la gente vea cómo las cucarachas corren a ocultarse”. Hoy en día, esa luz necesita llegar a los lugares del planeta donde están ocurriendo los grandes dilemas y también las grandes soluciones de nuestro tiempo.

El problema del desarrollo hoy no sólo es un imperativo ético, sino vital. Solo podremos lograr un desarrollo sostenible si conseguimos un proyecto global basado en la comprensión de la diferencia, en la empatía hacia las necesidades del prójimo y en la articulación necesaria para impulsar el cambio.

 

 

[1] “Si tuviéramos que proporcionarles a los lectores una dieta de [noticias positivas], pronto descubrirían que es un lugar bastante aburrido para vivir. Nuestro mostrador de noticias verá hasta 2,000 historias por día, menos de 100 ingresarán al Correo y, por su naturaleza, serán extraordinarios. La noticia es áspera, es sombría, es emocionante, [los lectores] quieren sorprenderse con lo que están leyendo ”. Fuente: Becket (2015): Beyoncé, ¿lindos gatitos o implacable tragedia? ¿Las buenas noticias son realmente noticias? https://www.theguardian.com/media/2015/feb/01/beyone-cute-kitten-tragedy-news

[2] «La lluvia ácida, los desechos peligrosos … son una especie de grandes historias burocráticas que hacen que los ojos de la gente se pongan vidriosos. No hay una solución clara, no hay un impacto claro. No son sexys ” Citado en Ryan, Charlotte, 1991, Prime Time Activism: Media Strategies for Grassroots Organizing (Boston, MA: South End Press)

Geisel García Graña
Geisel García Graña
Geisel es Responsable de comunicación y ecosistemas. Es Máster en Comunicación y Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona. @geiselgg